Cómo afrontar y reducir los riesgos de seguridad más comunes

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Desde el despegue de la tecnología inteligente y la conexión ubicua que representa el smartphone, el e-Commerce ha acelerado el paso en su carrera por alcanzar al comercio en tienda física. Nuevos públicos se han incorporado al mercado digital y nuevos hábitos de consumo online han comenzado a calar en nuestras rutinas, pero, a pesar de los avances técnicos y logísticos, la seguridad sigue siendo una de las principales barreras para su implantación plena.

El robo de identidad, el fraude en el pago o el envío o la suplantación son riesgos comunes que pesan sobre la decisión de compra y que, al mismo tiempo, pueden exponer a cualquier negocio a una sangría de clientes si no se atajan de forma creíble. Según un estudio de PayPal, entre un 25 y un 30% de los consumidores mencionan esos riesgos como los motivos más comunes para no comprar online con mayor frecuencia.

Primeros auxilios para negocios en expansión

En EEUU, LexisNexis cifra el coste del fraude en 32.000 millones de dólares anuales. Sin embargo,  esta cantidad aumenta si tenemos en cuenta las consecuencias de una pérdida de confianza drástica por parte de los consumidores. Especialmente, si tenemos en cuenta que los últimos escándalos de seguridad en el mercado online han tenido que ver con robo de datos de identidad y pago de compradores, como en la tienda online de Converse en Australia.

A la hora de evaluar el nivel de seguridad de un negocio digital, los formatos de pago son primordiales. Como entrada fundamental de ingresos, contar con el respaldo de una pasarela de pago bancaria y con una cuenta de PayPal permite ampararse en la confianza que inspira un entorno conocido y de confianza. Además, contar con certificados PCI o Verisign asegura el pago con tarjeta y permite funcionar sin sobresaltos.

El desarrollo de nuevas tecnologías de pago seguro está tomando impulso en el m-Commerce, con aplicaciones desarrolladas por los propios bancos o vinculadas a su actividad, como Addon Payments con Caixabank o Apple Pay, que llega a España de la mano del Banco Santander. También hay otras plataformas que buscan facilitar la gestión de las billeteras online de las fabricantes de smartphones, como la española Sipay, que procesa pagos tanto de Apple como de Samsung Pay.

Protección de datos y de identidad corporativa

De la mano de la seguridad en el pago, la protección contra el robo de datos es otra de las claves a tener en cuenta en cualquier tienda online. El estándar de mercado para operar es, desde hace años, el uso de certificados SSL, que permite el encriptado de datos de transacciones para proteger la identidad de vendedor y comprador. Hacerse con una URL en formato https puede parecer poco significativo, pero ayuda a evitar caer en los filtros antiphising.

Para evitar infiltraciones de hackers y robo de contraseñas de clientes, hay varias herramientas a las que recurrir, muchas de ellas gratuitas y fáciles de adaptar a cada caso. KeePass o Enpass, por ejemplo, son utilizadas por muchos clientes para gestionar varios passwords seguros, mientras que CloudFlare, VeraCrypt o Burp Suite ayudan a testar, reforzar y optimizar la seguridad en la gestión de clientes.

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