Perspectivas de crecimiento para el e-Commerce tras una década al alza

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Desde sus más tiernos inicios, el e-Commerce ha sabido mantener año tras año cifras al alza. Sea unas décimas o dobles dígitos, el sector se las ha ingeniado para seguir creciendo de manera tenaz, asociándose el desarrollo tecnológico y a su paulatina integración en el día a día. A pesar del estallido de burbuja de las puntocom, de la recesión, de las trabas legales, de lo asentado de los hábitos de compra y del poder de la industria del retail, el negocio digital suma a lo largo de los años más clientes, nuevos nichos de mercado y mayores volúmenes de negocio y beneficio.

En España, este fenómeno sigue la tendencia alcista, pero a una escala y a un ritmo menor que el de Reino Unido, Alemania o Francia, que lideran el continente en ventas y en proporción de consumidores. Nada sorprendente, si tenemos en cuenta que son economías más grandes que la nuestra, pero son una meta de crecimiento hacia la que tender, tras haber superado a un mercado similar al nuestro como el italiano y de haberse recuperado de las pérdidas de la crisis económica.

Un escenario macro a largo plazo

A nivel global, la digitalización de los hábitos de consumo sigue popularizándose, aunque a un ritmo menos súbito de lo que algunos gurús habían pronosticado. Un estudio de Juniper Research prevé que, dentro de cuatro años, un 40% de la población mundial utilice el e-Commerce. Parece poco optimista, pero hay que tener en cuenta que estamos hablando de un total de 3.000 millones de clientes y de que esta cifra abarca a uno de cada dos adultos.

A pesar de que la riqueza y el acceso tecnológico se reparten bajo criterios de desigualdad, la penetración social del e-Commerce no deja de aumentar. Dentro de los países desarrollados, el mercado online crece rompiendo las barreras de edad, tanto en menores como en mayores, gracias a la simplificación del proceso de compra y de pago, especialmente desde la irrupción del m-Commerce.

En los países que lucha por desarrollarse, las barreras a superar son más acuciantes. La baja renta disponible, las dificultades logísticas y de creación de negocio, las carencias en infraestructura tecnológica y de tejido comercial dan a entender que el desarrollo del negocio digital está amenazado por las carencias básicas. Para superar esta brecha, países como Nigeria, Pakistán, Argentina o Costa Rica han optado por asociarse para crecer.

Un mercado local que busca impulsarse

Mirando al terreno propio, hay que reconocer avances en adquisición de nuevos nichos de consumidores. Según el Consejo Económico y Social, el e-Commerce español ha conseguido un “triple-doble” la pasada década, al conseguir triplicar su número de usuarios hasta alcanzar un tercio de la población. Sin embargo, el dato de este estudio gubernamental nos aleja del 75% de población británica o el 67% de la danesa que compra online, aunque supera la penetración en Italia o Portugal.

Mientras, un organismo privado como la comunitaria Ecommerce Foundation cifra la penetración del comercio online en un 54% de la población y destaca una facturación de 23.900 millones de euros en 2016, un dato que supera en más de un 15% el del año anterior. Por ello, sus perspectivas a corto plazo estiman un crecimiento del 17% para este ejercicio aún en curso, mostrando que el e-Commerce local sigue al alza, pero está muy lejos de tocar techo.

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